Miguel en la escuela
Miguel Los Santos Uhide
Cosas mías
Contacto: uhide@live.com
Vaya al Contenido

Iparraguirre, José Mª. (bardo)

Escritos sobre música > TEMAS GENERALES > Iparraguirre, José María (bardo)



IPARRAGUIRRE
Y
EL ÁRBOL DE GUERNICA

BIBLIOTECA BASCONGADA DE FERMÍN HERRÁN
TOMO II
B I L B A O
___________________________
Imprenta de la BIBLIOTECA BASCONGADA
Müller y Zavaleta, Gran Vía 24
1896


Zumárraga, 9 de Abril de 1881.

    Muy señor mío y amigo: comprendiendo que los lectores de su periódico desearán conocer en sus detalles lo ocurrido en la muerte de nuestro inolvidable Iparraguirre, me apresuro a comunicarle los pormenores del suceso que hoy lamenta el país euskaro.
    Quince días antes del fallecimiento, Iparraguirre había cenado en el caserío donde habitaba, con un sargento primero de miqueletes y otro individuo del cuerpo. El sargento se sintió indispuesto al otro día y falleció en Beasaín a las 48 horas. Esta desgracia, unida a la indisposición que también sobrevino a Iparraguirre, hizo nacer en el vulgo la sospecha de que en la cena debía haber alguna sustancia nociva que produjo el envenenamiento de ambos.
    Pronto se desvaneció el rumor al pensar en la acrisolada honradez de la familia que ocupa el caserío donde vivía Iparraguirre. Por otra parte, lo infundado de la sospecha quedaba demostrado con sólo tener en cuenta el perfecto estado de salud en que continuaban y por fortuna siguen el miquelete y otras personas que habían participado de la cena. Y por último, para que no pudiese quedar ni siquiera sombra de duda, la ilustrada opinión de los aventajados profesores de medicina de Beasáin, Gaviria, Zumárraga y cirujano de Ormaiztegui, que tanto se interesaron en depurar la verdad, vino a poner en claro que la verdadera causa de la muerte de Iparraguirre y el sargento de miqueletes fue un enfriamiento que ocasionó en ambos desgraciados una fuerte pulmonía.
    Cuatro días antes de fallecer Iparraguirre, recibió los sacramentos y testó legando todo lo que posee a su buena esposa e hijos. En tan tristes actos, intervinieron los señores vicarios de Ichaso y Ezquiola y algunos testigos.
    Aunque Iparraguirre tenía algunos fondos economizados sobre la cantidad que las Diputaciones hermanas le asignaban, no me pareció prudente hacer de ellos ningún uso, deseando conservarlos íntegros a disposición de la familia del finado, como en su última voluntad determinara éste. Fácil me fue poder hacerlo así, pues, por fortuna, la sociedad Euskalerria de Bilbao, cuyo ardiente patriotismo no reconoce límites, apenas supo el fallecimiento de nuestro popular poeta, por medio de un telegrama me autorizó con el más generoso desprendimiento a que dispusiera de sus fondos para atender a los gastos que en tales ocasiones se originan.
    Como amigo del inspirado autor del Guernicaco Arbola y como buen vascongado, cúmpleme consignar aquí el testimonio solemne de mi gratitud por el generoso rasgo de la sociedad Euskalerría de Bilbao, que tan alto habla en favor de sus nobles sentimientos y del interés con que mira todo lo que atañe á la gloria del solar euskaro.
Merced a la noble espontaneidad con que la Euskalerria se apresuró a ofrecerme los recursos necesarios, Iparraguirre conforme él deseaba, podrá dormir el sueño eterno en el mismo punto donde vio luz del día, habiéndosele tributado los últimos homenajes de una manera decorosa y digna .
    Para que así fuese, celebré una conferencia con el vicario de esta villa, manifestándole que no reparara en gastos e hiciera funerales de primera clase. Al día siguiente fui a San Sebastián y enterando verbalmente al Sr. Gobernador de lo que ocurrió, obtuve la autorización necesaria para la traslación del cadáver a Villarreal. Durante mi ausencia, el Vicario de este pueblo, dispuso se hiciese la caja mortuoria y un hábito de San Francisco para el finado, entretanto el cadáver de Iparraguirre hallábase velado por la amable familia con quien había vivido y por su íntimo amigo y compañero, el cantor navarro Zubiría, que al saber la triste noticia, acudió inmediatamente, traspasado de pena a Sosabarro.
    Al día siguiente y siete de la mañana envié un carruaje para traer el cadáver al puente que separa Villarreal de Zumárraga; junto a los restos mortales del cantor de las montañas iba Zubiría llorando amargamente.
    Cuando el joven Moría (inspirado autor del drama Beotibar) y yo, llegamos en otro coche al indicado puente, hallamos allí el clero con la cruz alzada, el teniente alcalde de Villarreal, que presidió el duelo, y muchísima gente de los contornos que deseaba rendir tributo de respeto y cariño a la memoria de Iparraguirre.
    Inmediatamente, y asistiendo numerosa concurrencia, se celebraron los funerales y el entierro.
    La circunstancia de llegar el tren expreso con cuatro horas de retraso fue causa de que no pudiese presidir la ceremonia el señor D. Julián Quiroga e Iparraguirre, sobrino del finado y Diputado provincial de Álava, que acudió desde Vitoria con dicho objeto. Este señor, persona dignísima y que profesaba a su tío el más vivo afecto, iba hondamente contristado, pues se había visto sorprendido con la fatal noticia. Imposible es expresar la pena que le embargaba, considerando que por no haber sabido él nada de la enfermedad de Iparraguirre, no había habido un pariente cercano que cumpliera con el piadoso deber de recoger el último aliento y cerrar los ojos del malogrado vate.
    Apenas llegó a ésta, vino llorando a mi casa, y cuando le enteré de todo nos dirigimos juntos al caserío de Sosabarro, a fin de dar las gracias a la honradísima familia que lo habita y demás personas que habían tenido ocasión de manifestar su cariño a Iparraguirre. Aquella misma tarde, después de celebrar una conferencia con el vicario de Ezquiola, regresó a Vitoria.
    ¿No cree V., señor Director, que debería apelarse al país para levantar un modesto panteón al hombre que tan profundo amor por la tierra euskara ha revelado en sus inmortales canciones y que sólo ha vivido para cantar las glorias de su patria y las alegrías, los dolores y las esperanzas de sus hermanos?
    Dispénseme que le haya molestado con tan larga carta y disponga como guste de su afectísimo amigo y S. S. Q. B. S. M.

JOAQUÍN DE CASTAÑEDA.






===============================================

Biblioteca Bascongada
TOMO, DOS PESETAS
Esta obra llegará a formar la historia foral, literaria, artística, industrial y comercial de las cuatro provincias basco-navarras.
_________________________________________
Puntos de suscripción y de venta, en las principales librerías, y en Bilbao en la
ADMINISTRACIÓN, GRANVIA , 24.

Se imprimió en julio de 1896





Regreso al contenido